Los hombres viven obsesionados por la inmensidad de lo eterno.
Por eso nos preguntamos:
¿Tendrán eco nuestros actos con el venir de los siglos?
¿Recordarán nuestro nombre los que no nos conocieron cuando ya no estemos?
¿Se preguntarán quiénes éramos, la valentía que demostramos en la batalla, lo apasaionados que fuimos en el amor?
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